Epfrasclims reflexiona sobre la cercanía entre mundos aparentemente distintos. La obra sugiere que las realidades no están tan separadas como creemos; basta con establecer una conexión entre planos —un puente astral, una intuición profunda, un destello de conciencia— para descubrir que otro universo late justo al lado del nuestro.
Visualmente, la pieza convoca la sensación de un umbral vibrante, un punto donde las dimensiones se superponen y se tocan sin mezclarse del todo. Las formas y colores parecen dialogar entre sí, como si fueran ecos de mundos gemelos que existen en paralelo, esperando el momento adecuado para revelarse.
Epfrasclims invita al espectador a imaginar la existencia de realidades contiguas y a reconocer que la frontera entre ellas puede ser sorprendentemente delgada. Es una obra que despierta curiosidad y apertura, recordándonos que la percepción es un puente capaz de expandir nuestro entendimiento y acercarnos a universos que solo parecen lejanos hasta que nos atrevemos a mirar más allá.




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