Rodnelcram captura ese instante delicado en el que la conciencia se transforma sin que aún podamos nombrar el cambio. Es un momento suspendido, un umbral tenue donde la mente deja de aferrarse a lo conocido y se entrega a un flujo suave, casi etéreo, que la conduce hacia una nueva dimensión de tranquilidad interior.
La obra evoca la sensación de un desplazamiento sutil: no un impulso brusco, sino un deslizamiento sereno a través del espacio, como si la propia esencia encontrara un cauce natural por el cual dejarse llevar. Las formas y tonos que componen la pieza sugieren calma, expansión y un estado de transición profunda, donde todo está a punto de revelarse, aunque aún permanece en silencio.
Rodnelcram nos recuerda que hay cambios que no necesitan definición inmediata. A veces, la transformación ocurre primero en lo invisible, en lo intangible, guiándonos con suavidad hacia un horizonte más claro. Es una obra que invita a rendirse al flujo, a confiar en la quietud y a abrazar la belleza de los procesos internos que germinan en silencio.




Valoraciones
No hay valoraciones aún.